Escrito por: DMS
en Sep 10, 2009
Etiquetado en: Sin etiqueta
Por: Karen Hayek
Mi historia de ahorro realmente empieza cuando entro a la Universidad, pues mi papá diariamente me daba la plata para el almuerzo y yo guardaba las vueltas en una cajita para así ahorrar, para usar en ocasiones especiales.
Pero una anécdota más curiosa que tengo, fue cuando viví en Argentina, pues empecé a ahorrar para irme al final del semestre para la Patagonia, pero cuando llegó ese final de semestre, llegaron también dos amigas y hubo cambio de planes, tanto así que me gasté la plática en todo, menos en viajar por Argentina .
Y hoy continúo con las ganas de conocer el sur de la Argentina.
Escrito por: DMS
en Sep 09, 2009
Etiquetado en: Sin etiqueta
Por: Gustavo Sánchez
El primer recuerdo relacionado con el tema del ahorro me remite a la edad de los 5 años aproximadamente. Mi papá fue quien me compró la primera alcancía. Recuerdo que era un marrano de arcilla o de barro de color ladrillo. Era bastante grande por lo que llenarlo me generaba gran expectativa y al mismo tiempo impaciencia.
Llegó el día en que no le cabía una sola moneda y junto con mi hermano y mi papá, sentados en un andén frente a nuestra casa, rompimos con un martillazo el marrano.
Colocamos papel periódico debajo para no hacer basura y organizar las monedas. Duramos horas contando y haciendo torres de monedas, clasificándolas por sus valores. Después fuimos por todas las tiendas cambiando las monedas y organizando la plata.
Al final fuimos a comprar ropa, algo de comida, un balón de futbol y juegos para un Nintendo de la época.
Tal vez fue la única vez, hasta el día de hoy, que había ahorrado disciplinadamente. El resto de las alcancías les abría huecos por debajo, para usar la plata cuando la necesitara, sacándola a escondidas.
No he sido una persona ahorradora, peno malgasto el dinero. Pienso que lo he invertido en cosas que me hacen feliz o en deudas por préstamos.
Escrito por: DMS
en Sep 01, 2009
Etiquetado en: Sin etiqueta
EL VALOR DE UN TESORO
Autor: Leidy López
Recuerdo que al principio de los años noventas llegó un nuevo integrante a la familia "mi hermana" afectando mi posición dentro de la familia, después de ser la niña mimada de de un matrimonio demasiado joven, sentí los celos comunes dados por un desplazamiento afectivo que siendo sensata no era real.
Por lo mismo ese evento produjo cambios significativos en mi vida, siendo una niña de 4 años comprendí el valor de compartir y que cada objeto por pequeño que sea tiene un valor comercial.
Un día unas compañeras del colegio llegaron vendiendo unos pequeños aros negros con una puntita roja en la mitad, los cuales eran utilizados como anillos, por supuesto yo lo debía portar, pero mamá no me dio dinero, en la típica pataleta recurri a papá, pero el respondió con una simple frase " a medida que creces adquieres mayor responsabilidad, si lo quieres ahorra".
Desde ese día y durante 18 años mas esa frase sea convertido en la base fundamental de mis proyectos, metas, aspiraciones y propósitos. Pues papá tiene razón debo luchar por lo que quiero y para hacerlo debo crecer y ser responsable.
Obviamente ese día no entendí la complejidad de la frase, sin embargo el día siguiente mi papá comenzó a darme una moneda diaria, era pequeña, amarilla, y con un numero 20 en la mitad, para mí era un tesoro grandísimo, el cual iba a cambiar por una joya que me otorgaría una belleza social y popularidad, era la llave para empezar a construir y entender el valor del ahorro y la orientación al logro.